Primer día perdido en Bergen. ¿Qué se te ocurre hacer? Pues nada
raro; buscas compartir piso aunque sólo sea para poder contemplar el
panorama de la vivienda nórdica. Vas atravesando calles empedradas,
medio vacías, poco transitadas, un cielo gris te acompaña y gotas finas
de lluvia van calándote lentamente. Te dicen que es sábado y que es
normal; te dicen que han llegado las vacaciones de Semana Santa y que es
normal. Son las 11,20 cuando llegamos al portal del piso que debemos
visitar.
Los anuncios publicados para compartir piso son escuetos, tan
escuetos que sólo te ponen el nombre del que ha puesto el anuncio, en
este caso Christer, sin número del piso ni número de teléfono de
contacto. Con lo cual al llegar tienes que mirar el interfono por si da
la casualidad de que el nombre de Christer aparece escrito en uno de los
botones… Has tenido suerte y sí que está; llamas una vez, dos veces,
incluso una tercera vez más larga y nada, no hay nadie en el piso.
Piensas que es normal porque la cita era a las 12,00. Paseas por los
alrededores y vuelves a las 11,50 repitiendo la misma operación. Nada….
No hay nadie… Cuando falta un minuto para las 12,00 alguien abre la
puerta del portal. Sorprendentemente, Christer, aunque puedas pensar lo
contrario, es nombre de hombre, es el nombre de un vikingo
de dos metros, pelo largo, lacio y rubio y una barba como la de los
pescadores de alta mar. Sólo le falta un arpón en la mano para que
salgas corriendo. Nos explica que no ha abierto antes porque sólo tenía
una cita a las 12,00. Con nosotros, claro.
El vikingo en cuestión es amable, habla con
tono tranquilo y su inglés es bastante bueno pero, queridos amigos,
¡¡¡es un guarro!!! No se lo vas a decir en la cara, le dices que el piso
es fantástico y que la cocina con los cubos de basura llenos a rebosar y
esperando a que alguien se acuerde de sacarlos está muy bien. Y
cuando ya estás tardando en irte porque no hay quien aguante en ese
piso te dice que te sientes en el salón porque te quiere hacer unas
preguntas antes de que te marches. Aceptas por educación y comienza por
tu nombre, por tu edad, por tu nacionalidad (alucina), por el motivo de
tu estancia en Bergen, en fin, no es la oficina de inmigración pero lo
parece. Cuando ya parece terminar con el cuestionario dice que tiene una
última pregunta: ¿Cómo reaccionarías si el lavabo llevara más de dos
meses sin limpiarse? Contestas que la limpieza tiene que ser compartida y
por turnos como en cualquier otro piso compartido y que en España
normalmente se realiza una vez a la semana a fondo. Es en ese momento
cuando el vikingo alucina y con un leve movimiento de cara arriba y abajo contesta: ‘interesting’.
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