Mi experiencia hasta ahora había sido de compartir piso en la uni con dos compañeras más de clase y me fue de putísima madre, éramos las tres diferentes pero nos llevábamos genial, había limpieza y respeto, que es lo fundamental.
Ahora casi diez años después me he visto obligada a compartir piso por visicitudes de la vida y me he encontrado de todo:
-La loca histérica de los gérmenes que limpiaba el baño con papel porque las bayetas le parecían antihigiénicas. Y que ponía lavadoras casi todos los días, jamás usaba una toalla, camiseta, pantalón, etc., dos veces todo iba de cabeza a la lavadora.
-El arrendatario rata que también vivía con nosotros, que llevaba ropa de marcas muuuy caras pero luego nos robaba comida y papel higiénico (que el Mercadona esta muy caro). Me fui del piso cuando descubrí que entre yo y la otra persona que vivía ahí le estábamos pagando el 100% del alquiler del piso (vamos, que vivía a nuestra costa). Un jeta de mucho cuidado...
-El marrano bipolar, que tan pronto podía estar de buen humor y a los 5 minutos montarte un pifostio porque se ha encontrado un pelo en el suelo del baño. Pero luego él se meaba en la tapa del wáter...
-La loca siniestra que se pasaba el día encerrada en la habitación y las pocas veces que hablaba con nosotros era para comentar sus pelis de asesinos favoritas. Nos tenía acojonado¡@s, menos mal que se piró porque no estaba bien del tarro.
-La marrana olvidadiza/cara dura, que hace mucho hincapié en : tener la casa limpia, no hacer fiestas, respetar el descanso ajeno, pero ella en cambio lo tiene todo lleno de mierda y colillas, deja platos en el fregadero tres días sin lavar, invita a sus amigos a tomar cubatas en el piso y pone la música a todo trapo.
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