viernes, 17 de agosto de 2012

contratos reales de alquiler de una vivienda para echarse a llorar

hay contratos de arrendamiento para echarse a llorar
vivir de alquiler es una opción que cada día gana más adeptos en españa y a la que se dedican cada vez más profesionales. su conocimiento permite que los contratos que intermedian suelan tener la garantía que otorga un profesional dedicado a la materia, lo que evita las chapuzas en forma de contratos que a veces se intentan colar tanto a caseros como a inquilinos. a continuación reproducimos varias anécdotas sobre pésimas prácticas y contratos que incluso se llegan a firmar y que se evitarían recurriendo a los servicios de un profesional del alquiler que nos ayudase
1.- contrato de arrendamiento modificado
sofía beldarrain, de la empresa "solo alquileres" en getxo, comenta el caso de un propietario que puso su vivienda en alquiler a través de una inmobiliaria y que un día después de firmar el contrato le dieron una copia del mismo, pero “modificada”. justo debajo de la firma habían añadido a máquina varias cláusulas, como la posibilidad de subarrendar la vivienda por parte del inquilino. el propietario con tal de no meterse en juicios decidió esperar a que finalizara el contrato y no denunciar este abuso
2.- fianzas estratosféricas
hay propietarios que piden fianzas desorbitadas y abusivas, que no siempre favorecen al casero. beldarrain asegura que ha llegado a ver casos en los que estas astronómicas fianzas se vuelven en contra del propietario, ya que hay ocasiones en las que el inquilino se marcha de la casa antes de lo previsto, pide su fianza pero el propietario no puede entregársela porque no la tiene disponible
3.- la mala costumbre de los caseros de no devolver la fianza
es un mal endémico ya que se trata de un depósito que por su propia naturaleza está llamado a ser devuelto, recalca el abogado pedro hernández, pero suele ser habitual posponer la devolución en el moment

Compañeros de piso

Cuando estuve de Erasmus viví con 7 personas en la típica casa inglesa de barriada de tres pisos. Dos baños. Una cocina. Imaginaos. Restos de comida y "fiesta" que podían pasarse una semana en la cocina sin que nadie se dignase a limpiarlo, babosas en el baño (la cocina y un baño daban a un jardín trasero), bragas sucias tiradas en el suelo, flemas y escupitajos pegados a la bañera, el váter lleno de meo cuando alguno de los chicos llegaba un poco pedo... vamos, fue considerablemente terrorífico xD

Recuerdo que en su momento se estropeó el frigorífico. Yo tiré toda mi comida a la basura, claro, pero una pareja de franceses lo dejaron todo ahí por dejadez, incluyendo un litro de leche que se derramó. Cuando fuimos a abrir la nevera aquello era una especie de requesón rancio que se había fusionado con los cajones y las paredes de la nevera. QUÉ OLOR, POR DIOS.

También usaban las tazas del desayuno como cenicero, tendían las sábanas en los sofás y en la barandilla de la escalera... en su momento a alguien le cayó un plató de pasta al suelo (enmoquetado) y allí se quedó... vamos, una delicia.

De todas formas guardo un recuerdo increíble y no había malos rollos. Una vez te acostumbrabas a la mugre, todo iba genial xD

El piso compartido

Las ocho. Suena el despertador. Es el día y la hora de buscar trabajo. Pero antes, un café para espabilarme. De camino a la cocina paso por el salón. Me encuentro a Jess, mi flatmate americana, acompañada de un extraño con boina. "¡Uy, perdona! ¿Te hemos despertado?" Frotándome los ojos, respondo: "Ehhh... mmm, no. Simplemente ha sonado el despertador y me he levantado, como todos los días a estas horas. Es que son las ocho". "Oh, good morning! ¿Quieres una birra?" "Ehhh, mmmm. Gracias, muy tentador, desde luego. Pero tengo la extraña costumbre de empezar el día con un café". Me presenta a Pedro Paolo, un brasileño que por lo visto conoció ayer -aún hoy para ella- de fiesta. Me tiro el pisto recitándole los tacos que me enseñaron sus compatriotas durante mi viaje de mochilera a su país, hace un par de años. Después de las risas me cuenta que vive en Bray, a unos cuantos kilómetros de Dublín, y que anoche se vino él solo a la capital a palpar el ambiente, sin lugar donde dormir. Me parece que ya sé dónde y con quién va a hacerlo... ¡Y no me refiero a mí!



GALLETITAS

A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.

Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.

La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

- Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.

- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".

Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ! Intacto!.

El país de las cucharas largas

Aquel señor había viajado mucho. A lo largo de su vida, había visitado cientos de países reales e imaginarios.
Uno de los viajes que más recordaba era su corta visita al País de las Cucharas Largas. Había llegado a la frontera por casualidad: en el camino de Uvilandia a Parais, había un pequeño desvío hacia el mencionado país; y explorador como era, tomó el desvío. El sinuoso camino terminaba en una sola casa enorme. Al acercarse, notó que la mansión parecía dividida en dos pabellones: un ala Oeste y un ala Este. Estacionó el auto y se acercó a la casa. En la puerta, un cartel anunciaba: *PAÍS DE LAS CUCHARAS LARGAS” “ESTE PEQUEÑO PAÍS CONSTA SÓLO DE DOS HABITACIONES LLAMADAS NEGRA Y BLANCA. PARA RECORRERLO, DEBE AVANZAR POR EL PASILLO HASTA QUE ESTE SE DIVIDE Y DOBLAR A LA DERECHA SI QUIERE VISITAR LA HABITACION NEGRA, O A LA IZQUIERDA SI LO QUE QUIERE ES VISITAR LA HABITACION BLANCA.” El hombre avanzó por el pasillo y el azar lo hizo doblar primero a la derecha. Un nuevo corredor de unos cincuenta metros terminaba en una puerta enorme.

domingo, 12 de agosto de 2012

¿Ya compartes piso? ¿Por qué no compartir coche?

Desde Easypiso, te proponemos una forma diferente de desplazarte, ya compartes el piso pero ¿te has planteado alguna vez compartir el coche?


Este fenómeno se conoce como carpooling, viajar en  coche compartido,  y lleva más de 10 años funcionando en Europa. Compartir coche es una forma fácil de reducir los gastos, ahorrar el  tiempo esperando el autobús y  reducir el tráfico y la contaminación, que siempre viene bien y por qué no conocer nuevos amigos!


Si te parece interesante, visita la página www.conduzco.es . Con más de 1,7 millones de usuarios registrados y miles de viajes ofertados semanalmente, son  la mayor plataforma gratuita en Europa para compartir coche.


En su página podrás encontrar fácilmente cómo darte de alta y comenzar a usar el servicio, que es gratis.


historias de personas que viven en pisos compartidos....aveces puede ser divertido!!

Comenzaron las clases en el colegio normal, yo y mis compañeros del 5º C tomamos la costumbre de jugar al truco, todos los recreos, horas libres, incluso las mismas horas de clase, todo el tiempo. Al transcurso de algunos meses, ya éramos un grupo de unas seis o siete personas que jugábamos, nos convertimos en expertos en la materia, ya conocíamos todas nuestras jugarretas y estrategias. No quiero aburrirlos, así que mejor voy a los hechos...