Un cambio de casa o de ciudad, independientemente de las circunstancias, siempre supone mucho trabajo y algunos dolores de cabeza para las familias.
Y si supone una dificultad a los adultos, la mudanza puede resultar estresante para los niños. Puede representar un problema para los más pequeños si no son preparados, con anterioridad, para la nueva realidad.
Como todo, la reacción de un niño ante un cambio de casa dependerá mucho de la edad que tenga. Hasta los 2 o 3 años de edad, su reacción no requiere preocupaciones. A estas edades, los niños suelen adaptarse perfectamente a los cambios. Lo sentirán, claro, si notan que a sus padres les inquietan o les preocupan. Los niños sienten todo y absorben hasta las preocupaciones de los padres. A los niños les afectan grandemente las actitudes y los estados de ánimo de sus padres.
En el caso de un cambio de casa, los niños necesitarán que sus padres les transmitan un mensaje de tranquilidad y seguridad. Explicar a un niño pequeño acerca de un cambio de casa puede convertirse en algo muy divertido. Utiliza algún cuento, o simula una historia de familias que cambian de casa utilizando plastilinas, dibujos, juguetes, o lo que te ocurra. La diversión y la información estarán aseguradas.
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