Vivir con otros estudiantes puede ser muy divertido, pero tal vez no es la situación ideal para estudiar. El ambiente y las posibilidades de la nueva ciudad, la distancia a casa, el orden o la alimentación son cuestiones a tener en cuenta para superar con éxito los estudios.
DEBES ANALIZAR
Por qué.- Existen muchas razones: a veces hay que salir de casa porque no hay posibilidad de estudiar la carrera que quieres donde vives, porque te gusta la oferta de prácticas de una universidad o su prestigio, por el atractivo de la ciudad, o, simplemente, porque es el lugar en el que te admiten.
Pros y contras.- Los argumentos a favor del traslado van desde tener más independencia a conocer otra ciudad, otras personas y otra forma de vida, además de vivir con otros estudiantes y preparar tu emancipación definitiva. Por contra, es más caro que vivir en casa de tus padres y tiene los inconvenientes de la mudanza y los viajes. Se disfruta de menos comodidad y estabilidad y te obliga a alejarte de la familia y de los amigos.
Responsabilidades.- La administración del dinero, la alimentación, el mantenimiento de la casa o la convivencia con los otros estudiantes. Salir fuera a estudiar implica asumir un lote completo de responsabilidades, enfrentarse a problemas cotidianos. Todo esto puede parecer un inconveniente, pero es más bien lo contrario: se trata de un paso imprescindible en la formación de cualquier joven.
Estudiar fuera de casa cuesta como mínimo 6.000 euros por curso
Presupuesto.- Es el punto de partida. Estudiar fuera de casa, en España, no te saldrá por menos de 6.000 euros el curso. A partir ahí habrá que empezar a sumar en función de la ciudad elegida, de si se trata de un centro público o privado y del tipo de alojamiento (residencia, piso compartido…).
Equipaje.- Para el alojamiento es imprescindible llevar ropa de cama, toallas, una lámpara, algunas herramientas y un despertador. Para ti debes llevarte la ropa y el calzado apropiados, tus objetos personales y artilugios electrónicos preferidos. Y, por supuesto, todo lo necesario para estudiar, desde un bolígrafo al ordenador portátil.
Adaptación.- Primero hay que organizar la habitación y luego la casa. Para adaptarse al nuevo entorno hay que tener un lugar de estudio adecuado y establecer algunas normas para los espacios comunes. Después hay que explorar el vecindario, ver dónde está el supermercado, el médico, la biblioteca o el transporte público.
Intendencia.- Surgen nuevas obligaciones: limpiar la casa, cocinar o hacer la colada. No hace falta convertirse en Mr. Proper, pero unas rutinas mínimas te pueden ahorrar tiempo y dinero. Cocinar no es un castigo, y, además de alimentarte, puedes liberarte del estrés.
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